“La combinación de aprender, aplicar y conectar fue la razón que me motivó a postular a la RIEG”

julissa

12/01/2026

Mientras exploraba opciones de maestrías en Europa, Julissa Sanchez Huallpa encontró la Red de Innovación en Emprendimiento Global (RIEG), cuya combinación de formación dual, experiencia en empresas del territorio, y acceso al ecosistema innovador de Bizkaia encajó con los objetivos que se había marcado. Ingeniera peruana graduada en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, decidió dar el salto y cursar el Máster de Formación Permanente Dual en Innovación y Tecnología de la Universidad de Deusto, una experiencia que ha generado “un giro de 180°” en su vida personal y en su manera de proyectarse hacia el futuro.

 

  1. ¿Cómo conociste el programa RIEG, y cuál fue la razón principal para participar en él?

Conocí el programa de la Red de Innovación en Emprendimiento Global (RIEG) mientras investigaba por internet opciones de maestrías en el extranjero, especialmente en Europa. Desde hacía un tiempo tenía el deseo de continuar mis estudios de posgrado en una universidad jesuita, ya que  mi formación de pregrado la realicé en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, la universidad jesuita de Perú. Sentía que ese enfoque humanista y orientado al servicio debía seguir guiando mi camino profesional.

Recuerdo que vi varios videos en YouTube sobre la Red y leí más de una vez el folleto informativo. Cada vez que lo revisaba, confirmaba que era exactamente lo que estaba buscando: una maestría de Formación Permanente Dual en Innovación y Tecnología que me permitiera fortalecer mis conocimientos teóricos, trabajar en una empresa y, además, entrar en contacto directo con el ecosistema de innovación del País Vasco.

Esa combinación de aprender, aplicar y conectar fue la razón principal que me motivó a postular. Sentí que era una oportunidad única para impulsar mi desarrollo profesional y, al mismo tiempo, vivir una experiencia transformadora.

 

  1. ¿Cómo fue la primera toma de contacto, y qué recuerdas de las primeras semanas de aclimatación?

Mi primera toma de contacto con el programa fue por correo electrónico. Poco después tuvimos una reunión virtual con los participantes seleccionados, un momento muy emocionante en el que cada uno compartió su trayectoria, su experiencia en STEM y la universidad nodo que representaba. Conocer la diversidad de países involucrados me hizo sentir parte de una comunidad internacional desde el inicio.

La sesión de bienvenida en la Universidad de Deusto coincidió con el día de mi viaje, así que participé desde el aeropuerto Jorge Chávez. Fue una mañana conmovedora: la despedida de mi familia, la ilusión por empezar una nueva etapa y el inicio del vuelo más largo que había tomado hasta entonces.

Las primeras semanas en Bilbao estuvieron llenas de cambios y aprendizajes: adaptarme a una nueva moneda, usar el metro subterráneo por primera vez y enfrentar el jet lag. Además, participamos en la Escuela para la Facilitación Dual, con talleres como design thinking, que nos introdujeron rápidamente a la dinámica del programa y dieron inicio a los módulos formativos y retos prácticos.

 

  1. ¿Qué aspectos del ecosistema de innovación de Bizkaia destacarías ahora que lo conoces más de cerca?

Ante todo, destacaría la cooperación entre los distintos agentes del ecosistema de innovación: el sistema universitario, los centros tecnológicos y de investigación, las empresas y las administraciones públicas. Todos trabajan de manera articulada, impulsando proyectos con un objetivo común y una visión compartida, algo que me impresionó desde el inicio.

También aprendí cómo se fortalece la competitividad de la industria vasca a través de los clusters, agrupaciones sectoriales que integran a empresas, centros tecnológicos y universidades. Entre ellos, conocí el Basque Energy Cluster, el Basque Health Cluster, GAIA la Asociación de Industrias de Conocimiento y Tecnología de Euskadi y Aclima. Ver cómo colaboran y generan sinergias me permitió comprender la solidez del modelo vasco.

Además, descubrí que iniciar un proceso de innovación requiere valentía: transformar ideas en prototipos, evaluarlos, iterarlos y continuar hasta responder realmente a las necesidades del usuario. En ese camino es normal sentir temor, porque suele abrirse un territorio desconocido. Sin embargo, aprender a gestionarlo y darle un nuevo enfoque es parte del crecimiento.

 

  1. ¿Qué impacto profesional ha tenido tu paso por la RIEG?  

El impacto ha sido profundamente positivo. Gracias a la RIEG, he podido conectar con profesionales del área STEM y cursar el Máster de Formación Permanente Dual en Innovación y Tecnología. Durante este proceso trabajé con equipos interdisciplinarios aplicando la metodología design thinking para resolver retos reales propuestos por empresas como Laboral Kutxa, Iberdrola, Alba Emission Free Energy by Petronor, PharmaBioServ y Deloitte.

Además, participé en eventos clave del ecosistema de innovación, como el Global Innovation Day, B-Venture, South Summit Industry & Energy, la Conferencia de Competitividad del País Vasco (Orkestra) y el I Encuentro Internacional de la Red de Innovación y Emprendimiento Global Deusto-Bizkaia. Cada una de estas experiencias amplió mi visión y fortaleció mis competencias.

Por otro lado, el programa me permitió acercarme a la industria siderúrgica, sector en el que actualmente me desempeño profesionalmente. En resumen, ha sido una experiencia gratificante, retadora y llena de aprendizaje, que no solo ha impulsado mi carrera, sino que también ha generado un giro de 180° en mi vida personal y en mi manera de proyectarme hacia el futuro.

home

¿Tienes alguna duda o necesitas información?